domingo, 18 de junio de 2017

Doña Eloísa López del Arenal, una velezana en el seno de la familia Berruezo


Posible retrato de Dña. Eloisa López del Arenal
Realizado por Adolfo en Garrucha hacia 1873
Col. José Berruezo García
Cortesía Dolores Peyrallo Pérez
Garrucha, 4 de febrero de 1872. A las 5 de la mañana de este día, en la Casa-palacio de la calle del Congreso nº43, hoy Paseo del Malecón, entregaba su alma a Dios doña Carmen Caravaca Hernández, esposa de don Manuel Berruezo Ayora, tras penosa enfermedad.

El patriarca de los Berruezo no podía creerse que su gran amor de juventud acabase de fallecer, la mujer que lo había visto forjarse como un gran empresario de éxito y la que lloró de felicidad aquel histórico primero de enero de 1861 cuando vio a su marido convertirse en el primer Alcalde de la naciente Garrucha. No podía imaginarlo, aunque la cruel e infrenable dolencia se la fuese arrebatando día a día, no podía entenderlo. Su bella Carmen, su dulce nijareña ya no iba a agarrarse de su brazo paseando, ya no iba a acompañarlo en sus viajes de negocios, ya no iba a ser su serenidad en tiempos de tempestades… Y es que el matrimonio Berruezo-Caravaca estuvo muy compenetrado, pues la imposibilidad de tener descendencia unió aún más a la pareja. Ambos debieron aceptar este destino y prueba de ello es que don Manuel Berruezo en su primer testamento, de 1864, asumió que no iba a tener hijos, ya que dejó como heredero de su imperio económico a una enigmática persona cuyo nombre se encontraba en un papel en el cajón de su despacho. ¿Quién sería el agraciado que iba a ostentar el mando de una de las Casas Comerciales más importantes del levante almeriense? Seguramente alguno de sus sobrinos, siendo don Francisco Berruezo López el candidato más firme de ellos, dada la relación y excelentes cualidades que tenía y demostró para el mundo empresarial. Otro hecho que avala esta hipótesis es que don Francisco era su hombre de confianza, hasta el extremo de otorgarle plenos poderes para la gestión de su boyante comercio e industria.

D. Juan Miguel del Arenal Fernández
Sin embargo, la muerte de su esposa cambiará su forma de pensar. La posibilidad de enamorarse y tener un descendiente directo volvió a su cabeza cuando su buen amigo, el rico propietario velezano y Diputado a Cortes, don Juan Miguel del Arenal Fernández, le presentó a su bella sobrina. Y así fue, el 3 de abril de 1873 Vélez Rubio se vistió de boda, don Manuel Berruezo Ayora contrajo matrimonio con doña Eloísa López del Arenal. Los contrayentes tenían 56 y 30 años, respectivamente. Ella era hija de D. Bartolomé López Díaz, oficial retirado de la Guardia Real, y Dña. Dolores del Arenal Fernández. Asimismo, era hermana de D. Diego María López del Arenal, abogado y comerciante aceitero que fue Alcalde de Vélez Rubio (1881-1883), Diputado Provincial y Gobernador Civil de Soria y Albacete. 

Ambos linajes se beneficiaban mutuamente de este enlace matrimonial. Los Berruezo tenían de esta manera una relación más allá de la amistad y los negocios con los Arenal, una de las familias más importantes de la comarca de los Vélez, mientras que éstos se emparentaban con una de las más influyentes y pujantes del levante almeriense. Pero no todo marchó como debió. Apenas un año después de haber contraído matrimonio, el 24 de abril de 1874, don Manuel Berruezo falleció en Garrucha de manera inesperada. Horas antes de su muerte, don Manuel, quizá influido por la creencia de un posible estado de buena esperanza de su mujer, revocó su primer testamento y testó nuevamente. En el mismo declaró que: “Si mi esposa actual librare felizmente de su embarazo y la prole naciere en las condiciones legales necesarias para serlo, viviendo el tiempo marcado por la ley, desde luego instituyo por mi heredero o por mis herederos al hijo o hijos que hubiere procreado en este matrimonio, debiendo serlo de todos mis bienes sin excepción alguna y por partes iguales si el parto es doble o triple.” En caso contrario, es decir, si no se produjese el natalicio de ningún infante, nombró por herederos a sus hermanos y a su esposa. Desgraciadamente para él, no nació ningún hijo y se cumplió esto último. Los hermanos Berruezo Ayora y doña Eloísa liquidaron todos los bienes del finado y se repartieron una millonaria herencia para la época, siendo la velezana la que obtuvo la mayor parte.

Tras un año escaso de matrimonio, doña Eloísa López del Arenal regresó a Vélez Rubio con una gran fortuna. La joven y rica viuda de don Manuel Berruezo no tardaría en casarse de nuevo, pues el 16 de diciembre de 1875 contrajo segundas nupcias con el propietario D. Juan Fernando Andreo Navarro. De este enlace sí que nacerán hijos y, además, andado el tiempo, se convertirán en personalidades de la vida pública de Vélez Rubio, pues fueron concejales del Ayuntamiento, aunque eso ya es otra historia.


viernes, 16 de junio de 2017

D. Asensio Fernández Morán, un prohombre de la Garrucha del siglo XIX



Firma de D. Asensio Fernández Morán (A.H.N. Colección Sellos de Tinta)

Don Asensio Fernández Morán fue un personaje importante de la Garrucha de su tiempo, aunque hoy, por desgracia, su contribución a la historia local está prácticamente olvidada. Por ello queremos dedicar este humilde artículo biográfico a su memoria, a este notable prohombre del levante almeriense que fue un buen amigo de la familia Berruezo y cuya amistad ha continuado hasta la actualidad en la figura de su bisnieta, doña Carmen Aguilera Olmos, apasionada de la geneaología familiar, y a la que agradecemos el interés mostrado para hacer posible esta reseña sobre su antepasado.

Don Asensio nació en Vera el 26 de junio de 1836; era hijo de D. Asensio Fernández de Mula y Dña. María Morán Soto, hija del oficial de la Armada D. Manuel Morán de la Bandera.

D. Asensio Fernández Morán
Cortesía Carmen Aguilera Olmos
Las primeras noticias de su vinculación con Garrucha nos sitúan en la década de 1850, pues durante el Bienio Progresista (1854-1856), residiendo en esta todavía pedanía de Vera, estuvo al frente de la Caballería de la Milicia Nacional junto a don Modesto Orozco Segura o don Diego Segura Peñuela, entre otros.

Nuestro biografiado hizo carrera como funcionario estatal. En 1859, a la edad de 22 años, fue nombrado Secretario de la Junta de Sanidad de Garrucha. Posteriormente, en 1874 fue nombrado Administrador de Rentas Estancadas de Garrucha.

Pero si por algo creemos que debe ser recordado este ilustre progarruchero fue por la fuerte vocación de servicio público que desarrolló, como político, en el municipio tras su constitución en 1861.

Probablemente sea Fernández Morán el político de ideología conservadora más importante de la Garrucha de la segunda mitad del siglo XIX, desde la época moderada del General Nárvaez, en las postrimerías del reinado isabelino, hasta el conservadurismo canovista de la Restauración Borbónica.

Don Asensio Fernández fue Alcalde de Garrucha bastante tiempo, aunque en periodos intermitentes, cosa normal si se tienen en cuenta las circunstancias cambiantes de la política nacional. En concreto, fue Presidente del Ayuntamiento en los años: 1868, 1874-1879, 1884-1887, 1890-1892 y 1899-1901. Su paso por la Alcaldía fue recordado con afecto pues como mencionan los escritores D. Ramón Cala y D. Miguel Flores González-Grano de Oro en su obra “Historia de Garrucha” (1921): El Sr. Fernández Morán realizó una gestión bienhechora.

Bajo su mandato se construyó la Casa Consistorial, cuya edificación había sido aprobada en 1861 bajo la presidencia del primer Alcalde del municipio, don Manuel Berruezo Ayora; se abrió al servicio público la estación telegráfica de Garrucha; en julio de 1877 se declaró obligatoria y gratuita la Enseñanza Primaria en la localidad, aunque hasta dos años más tarde no se tomaron medidas oficiales para su efectivo cumplimiento; se formó una banda municipal para lo cual se adquirieron instrumentos en Valencia; se subastó, para su construcción, el segundo tramo del Paseo del Malecón, comprendido entre el Ayuntamiento y la antigua Caseta de los Carabineros; se declaró por Real Orden el Distrito Marítimo de Garrucha de Primera Clase; se compró el terreno para hacer un nuevo Cementerio, el que existe en la actualidad, y se impulsó la terminación de la Iglesia de Garrucha con la edificación de la torre, entre otras acciones. También fue Juez Municipal de Garrucha.

Asimismo, este prohombre dejó muestras de filantropía y abnegación. A modo ilustrativo, puede comentarse que en 1885, siendo Alcalde, la Municipalidad acordó socorrer económicamente a los damnificados por los terremotos de Málaga y Granada. También colaboró, a título personal, en la suscripción popular abierta en la Ayudantía de Marina del puerto de Garrucha en favor de las familias de los dos marineros que perecieron en el naufragio del laud de pesca “Santa Bárbara”, acaecido el 26 de septiembre de 1889. Asimismo, ya en 1868, había dejado testimonio parecido de su empatía hacia los más desfavorecidos, como se recoge acontinuación:

Por el Sr. Presidente (D. Asensio Fernández Morán) se manifestó que la miseria que hoy aflige a este vecindario pone a la autoridad en un conflicto, pues la clase pobre con motivo del temporal que se viene sufriendo tantos días, no pudiendo dedicarse a la principal faena que sostiene a dicha clase, toda se queja del hambre que le acosa, por lo cual debe considerarse como una calamidad pública, y remediarse en lo posible, y atendido a ello, dedicar la partida que del presupuesto se destina a estos casos.
La Corporación, atendiendo las justas razones que deja expuestas su Presidente, ACORDÓ: que desde hoy se entregue a la Junta de Beneficencia el importe de la cantidad de setenta y cuatro escudos que hay en el presupuesto, y que se reparta en los días de esta Semana Santa, para remediar en parte el hambre de los pobres.
(Archivo Municipal de Garrucha. Sesión de 5 de abril de 1868)
Fernández Morán fue un hombre fuertemente comprometido con el progreso social y económico de Garrucha, por lo que su apoyo a toda iniciativa que buscase la mejora de la villa estuvo garantizada. Un par de ejemplos sobre su conducta pueden ser que en 1887 participó, como accionista, en la reunión que provocaría la construcción del cable minero aéreo de Bédar a Garrucha, y que tantos beneficios económicos reportó al municipio, o que en 1900, siendo Alcalde, asumió la Presidencia de la Junta Local de Garrucha para la consecución del ansiado ferrocarril de Lorca a Almería, que hubiera supuesto la regeneración del levante almeriense de haberse llevado  a cabo su construcción.

Vista de Garrucha a principios del siglo XX. Fotógrafo: F. de Blain

A nivel personal tuvo un reconocido prestigio social. En 1861 la Reina Victoria de Inglaterra le otorgó  la medalla de plata por el auxilio prestado al Capitán británico Hodge, del brich Avne, de Plymouth, cuando zozobró su navío el 25 de agosto de 1860. Asimismo, en 1885 fue agraciado por el Rey Alfonso XII con el título de Caballero de la Real Orden de Carlos III. También fue Vicecónsul de Francia, según nos referencia su bisnieta doña Carmen Aguilera.

En el aspecto familiar, don Asensio contrajo matrimonio con Dña. María Latorre Ballesta, hija del médico D. Tomás Latorre Campoy, uno de los padres fundadores de Garrucha. De este matrimonio nacieron diversos hijos: María, Encarnación, Enrique, José, Asensio (que andado el tiempo será Juez Municipal y concejal del Ayuntamiento durante la II República) y Tomás (de doloroso recuerdo para la familia Berruezo. Vease: A don Tomás Fernández Latorre, In Memoriam).

Finalmente, don Asensio Fernández Morán falleció en Garrucha el 7 de septiembre de 1912, a la edad de 76 años. Y qué mejor para cerrar esta modesta reseña biográfica que transcribir el artículo que le tributó a su muerte su buen amigo, el célebre político conservador D. Manuel Giménez Ramírez, Diputado a Cortes por el Distrito de Vera.

En Garrucha, donde residía, y a la edad de 76 años, ha fallecido víctima de una apoplejía fulminante don Asensio Fernández Morán.
No es hoy, el de su óbito, el día de las alabanzas; la pública maledicencia, propensa siempre á cebarse, aun sin motivo, en honras inmaculadas, no encontró nunca fundamento para tildar en lo más mínimo la intachable conducta del señor Fernández Morán.
Padre amantísimo y providente, esposo modelo, amigo fiel y consecuente, ciudadano probo y honrado, consagró su vida entera á llenar con escrupulosidad extremada sus deberes todos, patentizando con sus actos en todas ocasiones que era de estirpe honrada y de abolengo noble.
Para los que, como yo, sentíamos respetuoso cariño por el finado ha sido su muerte infausto suceso que nos hace pensar en que ni aun con la honradez misma, con la virtud personificada, es deferente la Parca sin entrañas.
A su desconsolada familia, para mí muy querida, envío desde estas columnas la expresión sincera de la pena que me embarga, del hondo sentimiento que la para ellos irreparable pérdida ha producido en mi alma; y bien pueden todos ellos estar íntimamente persuadidos de que somos muchos, muchísimos, los que con ellos lloramos tan sensible acaecido.
El entierro del señor Fernández fue una imponente manifestación de duelo, en la que altos y bajos, nobles y plebeyos, testimoniaron la alta consideración, la estima en que la comarca tenía al que ya habrá recibido de manos del Dios justiciero el galardón, el premio á que sus muchos merecimientos le habrán hecho acreedor.
M. Giménez.
Vera 8 de septiembre de 1912
(La Independencia, Almería, 12 de septiembre de 1912)


sábado, 10 de junio de 2017

Pedro Burrueço, fundador de mi linaje en Almería


Vera, 22 de mayo de 1690. Don Pedro de Haro y Blázquez, Vicario, Mayordomo de este Partido, Beneficiado Propio y Cura de la Iglesia de Nuestra señora de la Encarnación manda se dé sepultura en la Parroquia a don Pedro Burruezo García.

El patriarca y fundador de mi linaje en el levante almeriense había muerto a los 72 años, una edad avanzada para la época. La desolación afligió a los Berruezo, conocidos aún en esta época como los Burruezo o Burrueço. Sus numerosos hijos, consternados por la terrible pérdida del pater familias, solicitaron hacer el oportuno oficio de vigilia y las consiguientes misas cantadas y rezadas en sufragio de su alma.

Pero, ¿quién fue el fundador del linaje? Pocos datos se han podido conocer hasta el momento, aunque dada su naturaleza es probable que perteneciese a la nobleza local de Caravaca de la Cruz, pues la familia Berruezo gozó de posición en este municipio. La presencia de los Berruezo en esta localidad del antiguo Reino de Murcia se remonta hasta, al menos, el siglo XIV, donde ya eran Caballeros de Alarde y miembros del Concejo Municipal.

Nuestro biografiado fue bautizado, por el presbítero cura don Sebastián Torrecilla, en Caravaca el 18 de noviembre de 1618, siendo sus padres D. Alonso Burrueço y Dña. Juana García, que se habían casado en dicho municipio el 26 de septiembre de 1611. Asimismo, era nieto de don Pedro Pérez de Ayala y doña Elvira Burrueço.

Don Pedro Burruezo se casó el día 10 de abril de 1644 en Vera con doña Juana Laso Cervantes, hija de D. Juan Laso y Dña. Juana Cervantes. Ella era a su vez nieta de Garcilaso y estaba emparentada con Garci y Pedro Laso de la Vega, que habían sido Alcaldes y Justicias Mayores de Vera a finales del siglo XV y principios del XVI, así como con el célebre Poeta Garcilaso de la Vega. Fueron testigos del enlace: don Francisco Salamanca (¿Regidor?), don Pedro Martínez Medel y don Juan Salmerón Vargas-Machuca, Regidor Perpetuo y Comisario de Vera. De este matrimonio nacieron los siguientes hijos:
  1. Sebastián Burruezo Laso (1645-1691, natural de Vera)
  2. Juan Burruezo Laso (1647-¿?, natural de Vera)
  3. Catalina Burruezo Laso (1650-¿?, natural de Vera)
  4. Francisca Burruezo Laso (1652-1718, natural de Vera)
  5. Pedro Burruezo Laso (1654-¿1726?, natural de Vera)
  6. Francisco Burruezo Laso (1657-1729, natural de Vera)
  7. Juana Burruezo Laso (1659-1703, natural de Vera)
  8. Antonio Burruezo Laso (1664-¿?, natural de Vera)
  9. Salvador Burruezo Laso (1665-1727, natural Vera)
Como dato curioso, el día 22 de abril de 1680, don Pedro Burruezo fue uno de los fundadores de la Hermandad de la Virgen de las Angustias en la Ermita del Santo Sepulcro de Nuestro Señor Jesucristo de Vera, según así consta en el acta fundacional de dicha Cofradía.

La extensa prole que tuvo, con seis varones que transmitieron el apellido, dio como resultado, andados los siglos, que hoy día la mayoría de los Berruezo del levante almeriense procedamos de este antepasado común del siglo XVII. Con el paso del tiempo se originarán diversas ramas familiares que, con mayor o menor fortuna, proseguirán siendo hacendados durante la Edad Moderna hasta que a mediados del siglo XIX algunas de ellas prosperarán de manera notoria, como será el caso de los Berruezo Ayora y los Berruezo Soler que, asentados en Garrucha, vivirán un gran esplendor económico gracias a la minería y el comercio.


domingo, 28 de mayo de 2017

Garrucha y la Revolución de 1868



Miembros del Gobierno Provisional de España (1868)

A lo largo de los años 60 del siglo XIX, la crisis económica, el descontento social y la inestabilidad política propiciada por los espadones a base de pronunciamientos, fue alimentando el germen de cultivo para atacar a la Monarquía Isabelina. La Camarilla Palatina que se movía en torno al trono de Isabel II, cada vez más claramente anticonstitucional y cercana a las posturas más reaccionarias del moderantismo, influía en las políticas decisorias de la Reina. Progresistas y demócratas se veían alejados de ostentar de nuevo el gobierno de la Nación, pese a las promesas de turnismo pacífico que quería implantar O’Donnell cuando asumió otra vez las riendas de Estado en 1865. Los llamados “obstáculos tradicionales”, que enunció el progresista D. Salustino Olózaga referente a que la Monarquía y la Religión eran frenos para el progreso liberal de España, fueron calando en la sociedad y la clase política con cada vez más fuerza ante la falta de normalidad constitucional y democratización real del Estado y la Monarquía.

La vuelta al Gobierno de España en 1865 de la Unión Liberal, tras los sucesos de la Noche de San Daniel, hizo que se nombrara en Garrucha un nuevo equipo municipal compuesto por unionistas, progresistas y moderados: D. José Laguna López, D. Andrés Sánchez Egea, D. Alfonso Cervantes Quesada, D. Juan Antonio Orozco Segura, D. Juan Salvador López, D. Bernardo Gerez Soler, D. Francisco de Gea y D. Tomás de Haro. La figura del primer Alcalde de Garrucha y líder local del Partido Unión Liberal, don Manuel Berruezo Ayora, que había presidido el Ayuntamiento de 1861 a 1863, no aparece más presidiendo gobiernos municipales, pero sí constan como regidores destacados Berruezistas como los Sres. Laguna, Cervantes Quesada o Gerez Soler. Berruezo siguió controlando y ordenando las directrices del unionismo garruchero hasta su muerte acaecida en 1874.

D. Leopoldo O'Donnell
El 22 de junio de 1866 tuvo lugar una insurrección en Madrid para acabar con la Monarquía de Isabel II, que fue dominada por el gobierno de la Unión Liberal del General D. Leopoldo O'Donnell, y que fue conocida como la sublevación del Cuartel de San Gil porque fueron los sargentos de este cuartel de artillería los que protagonizaron el alzamiento. Al mes siguiente, la Reina Isabel II destituyó al General O'Donnell por considerar que “había sido demasiado blando con los insurrectos”, a pesar de que fueron fusilados 66 de ellos. Nombró para sustituirle al General Narváez, líder del Partido Moderado, pese a la recomendación de O’Donnell de que llamase al Partido Progresista del General Prim a formar gobierno. Narváez adoptó inmediatamente una política autoritaria y represiva, lo que hizo imposible el turno en el poder con la Unión Liberal de O'Donnell.

Como consecuencia de todo esto, a partir de 1866, los unionistas, moderados, demócratas y progresistas garrucheros, que hasta entonces habían remado juntos dejando a un lado sus intereses partidistas para consolidar el éxito de la naciente Garrucha como municipio independiente, empezaron a disentir y apartarse del consenso político. Los progresistas de D. Ramón Orozco, y los demócrata-republicanos de D. Enrique Calvet, siguiendo las directrices generales de sus Partidos se retiraron del juego político; los unionistas de D. Manuel Berruezo perdieron el favor de la Reina al caer en Madrid su Gobierno y sufrieron la defenestración por parte de los moderados, que no siguieron el turnismo político que quiso imponer O’Donnell; los moderados de Sánchez Ortiz y Fernández Morán, fuertes ahora, acaudillados en España bajo su gran líder el General D. Ramón Narváez, dominaban la política de Garrucha.

La deriva de la situación política en España, unida a la gran crisis financiera de 1866 y de subsistencias de 1867 y 1868, provocó que los progresistas, que aspiraron a gobernar tras la caída de O’Donnell, y los demócratas se retrajesen del juego parlamentario y conspiraran para derribar a la Monarquía Isabelina. Mediante el Pacto de Ostende, firmado en esta ciudad belga el 16 de agosto de 1866, progresistas y demócratas sellaron la definitiva caída de los Borbones en España.

En 1867 el ruido de sables y olor a pólvora revolucionaria recorría toda España. El temor a un pronunciamiento militar que acabase con el Gobierno moderado y la Monarquía de Isabel II hizo que se tomaran medidas de vigilancia y represión en todos los municipios por parte de los reaccionarios. Así ocurrió en Garrucha:

Se dio lectura de una Orden del Sr. Gobernador de la Provincia, fecha 31 de Agosto próximo pasado, en que se transmite la Real Orden de 27 del mismo, relativa a las disposiciones de orden público, mandadas observar. Y el Sr. Presidente (D. Rodrigo Sánchez Ortiz) además invitó a los Sres. Concejales a que coadyuven todos y cada uno de por sí a llevar al servicio de vigilancia tan interesante, dándole conocimiento de cualquier cosa que notaren o llegaren a saber, y pueda ser atentatoria a la seguridad y orden público; y que inculquen en la población la idea de que la mayoría de la Nación – y por consiguiente de los pueblos –, es y debe ser contraria a los principios revolucionarios; así como de la grave responsabilidad en que incurre el que por apatía, incuria o, intencionalmente, dejare de darle conocimiento de cualquier novedad que notase, en sentido de desorden o conspiración.
El Ayuntamiento solemnemente ofreció cumplir con eficacia cuanto se recomienda por la citada real disposición.
El Sr. Presidente manifestó, además de darles las gracias por el interés que manifestaron al ofrecer llevar cumplidamente los referidos deberes, que se abstenían de publicar un Bando al efecto, por considerarse sin atribuciones para ello, en razón al estado excepcional en que se halla declarada la Nación, razón por la que recomendaba a dichos señores inculcar a todos las prescripciones y deberes que impone la citada Real Orden y prevenciones del Sr. Gobernador.
(Actas Capitulares. Sesión 2 de septiembre de 1867. Archico Municipal de Garrucha)
Tras la muerte del General O’Donnell, acaecida el 5 de noviembre de 1867, el liderazgo de la Unión Liberal fue asumido por el General D. Francisco Serrano. Pese a que O’Donnell rechazó formar parte de la coalición revolucionaria, tras su fallecimiento, Serrano se adhirió al Pacto de Ostende. Por consiguiente, salvo los moderados, que gobernaban con políticas cada vez más reaccionarias y autoritarias en España, el resto de fuerzas políticas estaban unidas para derribar la Monarquía Isabelina.

Alegoría de La Gloriosa (1868)
Finalmente, en septiembre de 1868 se produjo la revolución que destronó a la Reina Isabel II, saliendo ésta y sus correligionarios al exilio en Francia. El levantamiento revolucionario cívico-militar, conocido como La Gloriosa o La Septembrina, fue iniciado al grito ¡Viva España con honra! en Cádiz por la escuadra del Vicealmirante Topete y transmitido en los días sucesivos de manera exitosa por el resto de España. Auspiciado el alzamiento bajo espadones como Prim, Serrano y Topete, daba comienzo el periodo histórico conocido como Sexenio Revolucionario (1868-1874).

Almería se adhirió al pronunciamiento el 28 de septiembre, con la llegada del vapor de guerra Vigilante que llevaba a bordo al Brigadier D. Carlos Palanca con la misión de sublevar la provincia oriental de Andalucía. El objetivo de los revolucionarios almerienses se sintetiza en la frase-resumen del manifiesto publicado en Almería el 1 de octubre de 1868: "En una palabra, descentralización completa, política y administrativa y libertad en todas sus manifestaciones."

Por su parte, Garrucha se sumó al levantamiento y creó una Junta Local Revolucionaria, que tomó el gobierno del municipio el 29 de septiembre y depuso al Alcalde moderado D. Asensio Fernández Morán. La Junta revolucionaria se hizo con el poder al grito de “¡Viva la Libertad! ¡Abajo lo existente!”.

Junta revolucionaria de Garrucha
¡VIVA LA LIBERTAD! ¡ABAJO LO EXISTENTE!
En la población de Garrucha a veinte y nueve de Septiembre de mil y ochocientos sesenta y ocho, los buenos españoles de la misma, reunidos a los gritos con que se encabeza este acta, componiendo la mayoría de este vecindario, nombraron una Junta de gobierno, que se denominará Junta revolucionaria de Garrucha, en imitación de las que en los demás puntos de la Nación se han constituido, en virtud del glorioso alzamiento iniciado por los valientes marinos de nuestra escuadra.
Por aclamación fueron designados para:
Presidente: D. Enrique Calvet Lara
Vicepresidente: D. Modesto Orozco Segura
Vocales:
  • D. Emilio Orozco Segura
  • D. Francisco de Gea Blanco
  • D. Ramón Cervantes Cervantes
  • D. Telesforo Segura Imbernón
  • D. Francisco Cervantes Guarnios
  • Secretario: D. Tomás de Haro Haro
Esta Junta acordó que inmediatamente se prevenga a D. Asensio Fernández Morán, Alcalde de esta población, resigne su autoridad en la Junta, con la entrega de la vara y documentos que tenga en su poder, con lo que se dio por terminada este acta, que firman, de que certifico. = Siguen firmas.
(Historia de Garrucha. Autores: Ramón C. y Miguel Flores González-Grano de Oro, 1921)
A la vista de lo anterior, en Garrucha tomaron un papel protagonista demócratas y progresistas, como se deja ver en los nombres de la Junta Revolucionaria. Don Enrique Calvet, presidente de la misma y líder del partido demócrata de Garrucha, ya abiertamente llamado republicano, puso el matiz radical y antimonárquico de la revolución en el municipio.

D. Ramón Orozco Gerez
Opulento capitalista que fue largos años
líder del Partido Progresista Almeriense
Pese a que progresistas, demócratas y parte de los unionistas permanecían unidos en el Gobierno Provisional de España, el alma del pronunciamiento, el General Prim, se alejaba cada vez más del pensamiento de la facción demócrata-republicana en dirección hacia un monarquismo parlamentario, bajo la figura de un Rey de profunda convicción liberal. 

Tres meses después de la Revolución, el 1 de enero de 1869, se constituyó el primer Ayuntamiento del Sexenio Democrático en Garrucha. Los hijos (D. Modesto, D. Ramón y D. Emilio) del progresista D. Ramón Orozco Gerez tomaron verdaderamente el control de la política garruchera en los primeros años del Sexenio. Apoyándose en sus hijos, Orozco controló, en aquellos primeros compases, uno de los municipios más importantes a nivel comercial e industrial de la provincia de Almería. A su vez, D. Ramón Orozco Gerez presidió la Junta Revolucionaria de Almería, demostrando una vez más quién era el jefe indiscutible del progresismo almeriense.

INSTALACIÓN DEL NUEVO AYUNTAMIENTO
Acto seguido, los mencionados señores Regidores y Presidente, habiendo concurrido los nuevamente elegidos: D. Bernardo Gerez Soler y D. Juan Salvador López, el Sr. Presidente les recibió juramento en la forma prevenida, y habiéndose retirado los señores que salen de la Corporación: D. Enrique Calvet y Lara, D. Telesforo Segura Invernón y D. Marcos López García, se procedió a la elección de Alcalde, quedando elegido para este cargo D. Ramón Orozco Segura.
Seguidamente se hizo la designación de Regidores, quedando numerados por el orden siguiente:
  1. D. Modesto Orozco Segura
  2. D. Francisco Cervantes Guarnios
  3. D. Bernardo Gerez Soler
  4. D. Ramón Cervantes Cervantes
  5. D. Juan Salvador Segura Invernón
  6. D. Juan Salvador López Soler
Y acordando reunirse previa citación, se terminó el acta que firman los Sres. de que certifico. Ramón Orozco.
(Actas Capitulares. Sesión 1 de enero de 1869. Archivo Municipal de Garrucha)
Pese a las buenas intenciones iniciales del Gobierno Provisional, el llamado Sexenio Revolucionario o Democrático (1868-1874) acabó por convertirse en uno de los pasajes de la Historia de España más turbulentos de nuestra Edad Contemporánea. Pronto derivó en una inestabilidad política y económica sin precedentes en la Nación, y donde la integridad territorial de la patria estuvo en tela de juicio. Sólo con la Restauración Borbónica en la figura de Alfonso XII y el turnismo pacífico entre los dos grandes partidos dinásticos, España volvió a una estabilidad, hasta entonces, prácticamente desconocida.



domingo, 2 de abril de 2017

Al Gran Bernardo Berruezo, inolvidable antepasado


D. Bernardo Berruezo Gerez
Col. José Berruezo García
Hace más de 100 años que falleció Bernardo Berruezo Gerez y todavía surge su nombre en conversaciones familiares que se mantienen en la actualidad. Se le recuerda con nostalgia, con un cariño imperecedero y hablar de su inesperada muerte aún compunge el alma a los más mayores. Es como si la familia hubiera hecho una especie de acuerdo no escrito para que la figura de este antepasado nunca se olvide. Sin lugar a dudas, él es un claro ejemplo de aquella frase que dice que una persona nunca muere mientras haya alguien que la recuerde.

Decían del bueno de Bernardo que todo lo que tocaba se convertía en oro, que sólo su trágico final le privó de convertirse en una de las grandes figuras políticas y económicas de la primera mitad del siglo XX en Almería.

Niño prodigio para los negocios, heredó de su padre y abuelos ese gen de empresario de pura sangre, ese don para hacer dinero que tuvieron insignes personalidades de la Historia como los Vanderbilt o los Rockefeller.

Ya a la temprana edad de 17 años, su padre, el todopoderoso Francisco Berruezo López, viendo la capacidad innata de su hijo, le dejó vía libre para que se desarrollara como empresario. Y no le defraudó. En poco tiempo llevó la Casa Berruezo a un mayor apogeo económico, dejando a todos asombrados y una enorme mirada de orgullo en sus padres.

Pero el llamado “monstruo de los negocios” fue mucho más que un rico comerciante, industrial y consignatario de buques. Se educó en un ambiente politizado, pues los Berruezo controlaban buena parte de la política garruchera, y se sabe que ya en su adolescencia militaba en las filas de los incondicionales amigos del célebre repúblico almeriense Nicolás Salmerón, expresidente de la I República.

Republicano aguerrido, Bernardo, cofundó, en 1899 y con 23 años, el periódico local El Eco de Levante, y como redactor del mismo luchó enérgicamente por traer el progreso y la regeneración a Garrucha. Asimismo, puso su pluma al servicio de los más desfavorecidos y combatió ferozmente las injusticias sociales y económicas que castigaban al proletariado en una época de gran penuria y desigualdades. En poco tiempo se convirtió en un periodista de renombre en el levante almeriense, lo que le llevó también a trabajar como corresponsal para diarios nacionales, como El Liberal de Madrid, y a tener buenas amistades dentro del periodismo más allá de Almería, como por ejemplo con Eduardo Rosón o Eladio de Lezama.

Joven sensible a las Bellas Artes, entre sus íntimos amigos se encontraban lo más granado de la intelectualidad almeriense de su tiempo, como el erudito Pedro Gea, el compositor José Bueno, el escritor Pepe Jesús Gómez o Pepe Durbán, el célebre poeta salmantino de “Tardes Grises”, con quien tantas tardes pasó recitando poesía acompañado de un buen cognac y mejores habanos.

Llegó a ser calificado en su época como "el soltero de oro de Garrucha" y, pese a que no le faltaron pretendientas, sólo una fue capaz de robarle el corazón y llevarlo al altar: Isabel Cervantes García, de la notable familia Cervantes-Rosa de Vera, una mujer de refinados modales, culta, dinámica y que compartía las mismas inquietudes que él.

Decían los mayores que Bernardo fue único, que su grandeza residía en su peculiar forma de ser. Que lo mismo se iba a cazar con Diputados y empresarios a la finca familiar de Sierra Cabrera, y acababa en el apostadero pasando las horas leyendo una obra de Valle-Inclán, que se iba con el vicecónsul inglés a alguna extravagante excursión científica. O que se pasaba una tarde hablándote con pasión de política, negocios o los últimos inventos de Thomas Edison, que se quedaba absorto mirando la inmensidad del mar mientras contemplaba un bello atardecer en el Paseo del Malecón acompañado de una fría Pilsner.

Sin embargo, y por desgracia, la vida de tío Bernardo tuvo un final inesperado y trágico. Unas terribles fiebres palúdicas acabaron con su apasionante vida el 27 de junio de 1908, a la edad de 33 años. Ni los cinco mejores médicos de Almería atendiéndole constantemente en su lecho pudieron salvarlo. Su muerte fue lamentada por todos y su entierro fue una imponente manifestación de duelo, acudiendo todos los pueblos del levante almeriense a llorar la pérdida de este singular familiar que dejó un vacío imposible de llenar. 

Mito en vida, su muerte dio paso a la leyenda familiar del Gran Bernardo Berruezo.