domingo, 2 de abril de 2017

Al Gran Bernardo Berruezo, inolvidable antepasado


D. Bernardo Berruezo Gerez
Col. José Berruezo García
Hace más de 100 años que falleció Bernardo Berruezo Gerez y todavía surge su nombre en conversaciones familiares que se mantienen en la actualidad. Se le recuerda con nostalgia, con un cariño imperecedero y hablar de su inesperada muerte aún compunge el alma a los más mayores. Es como si la familia hubiera hecho una especie de acuerdo no escrito para que la figura de este antepasado nunca se olvide. Sin lugar a dudas, él es un claro ejemplo de aquella frase que dice que una persona nunca muere mientras haya alguien que la recuerde.

Decían del bueno de Bernardo que todo lo que tocaba se convertía en oro, que sólo su trágico final le privó de convertirse en una de las grandes figuras políticas y económicas de la primera mitad del siglo XX en Almería.

Niño prodigio para los negocios, heredó de su padre y abuelos ese gen de empresario de pura sangre, ese don para hacer dinero que tuvieron insignes personalidades de la Historia como los Vanderbilt o los Rockefeller.

Ya a la temprana edad de 17 años, su padre, el todopoderoso Francisco Berruezo López, viendo la capacidad innata de su hijo, le dejó vía libre para que se desarrollara como empresario. Y no le defraudó. En poco tiempo llevó la Casa Berruezo a un mayor apogeo económico, dejando a todos asombrados y una enorme mirada de orgullo en sus padres.

Pero el llamado “monstruo de los negocios” fue mucho más que un rico comerciante, industrial y consignatario de buques. Se educó en un ambiente politizado, pues los Berruezo controlaban buena parte de la política garruchera, y se sabe que ya en su adolescencia militaba en las filas de los incondicionales amigos del célebre repúblico almeriense Nicolás Salmerón, expresidente de la I República.

Republicano aguerrido, Bernardo, cofundó, en 1899 y con 23 años, el periódico local El Eco de Levante, y como redactor del mismo luchó enérgicamente por traer el progreso y la regeneración a Garrucha. Asimismo, puso su pluma al servicio de los más desfavorecidos y combatió ferozmente las injusticias sociales y económicas que castigaban al proletariado en una época de gran penuria y desigualdades. En poco tiempo se convirtió en un periodista de renombre en el levante almeriense, lo que le llevó también a trabajar como corresponsal para diarios nacionales, como El Liberal de Madrid, y a tener buenas amistades dentro del periodismo más allá de Almería, como por ejemplo con Eduardo Rosón o Eladio de Lezama.

Joven sensible a las Bellas Artes, entre sus íntimos amigos se encontraban lo más granado de la intelectualidad almeriense de su tiempo, como el erudito Pedro Gea, el compositor José Bueno, el escritor Pepe Jesús Gómez o Pepe Durbán, el célebre poeta salmantino de “Tardes Grises”, con quien tantas tardes pasó recitando poesía acompañado de un buen cognac y mejores habanos.

Llegó a ser calificado en su época como "el soltero de oro de Garrucha" y, pese a que no le faltaron pretendientas, sólo una fue capaz de robarle el corazón y llevarlo al altar: Isabel Cervantes García, de la notable familia Cervantes-Rosa de Vera, una mujer de refinados modales, culta, dinámica y que compartía las mismas inquietudes que él.

Decían los mayores que Bernardo fue único, que su grandeza residía en su peculiar forma de ser. Que lo mismo se iba a cazar con Diputados y empresarios a la finca familiar de Sierra Cabrera, y acababa en el apostadero pasando las horas leyendo una obra de Valle-Inclán, que se iba con el vicecónsul inglés a alguna extravagante excursión científica. O que se pasaba una tarde hablándote con pasión de política, negocios o los últimos inventos de Thomas Edison, que se quedaba absorto mirando la inmensidad del mar mientras contemplaba un bello atardecer en el Paseo del Malecón acompañado de una fría Pilsner.

Sin embargo, y por desgracia, la vida de tío Bernardo tuvo un final inesperado y trágico. Unas terribles fiebres palúdicas acabaron con su apasionante vida el 27 de junio de 1908, a la edad de 33 años. Ni los cinco mejores médicos de Almería atendiéndole constantemente en su lecho pudieron salvarlo. Su muerte fue lamentada por todos y su entierro fue una imponente manifestación de duelo, acudiendo todos los pueblos del levante almeriense a llorar la pérdida de este singular familiar que dejó un vacío imposible de llenar. 

Mito en vida, su muerte dio paso a la leyenda familiar del Gran Bernardo Berruezo.


domingo, 19 de marzo de 2017

¿La tumba más antigua de Garrucha?


Hace tiempo leí con curiosidad el artículo “Poesía, epitafios y religión en los cementerios del Bajo Almanzora”, del autor Francisco Henares Díaz y publicado en la Revista Axarquía nº 11. En el mismo se mencionaba algo que me llamó la atención y es que en la parte dedicada al camposanto de Garrucha decía que los enterramientos más antiguos que había visto eran de 1870 y 1873. Ante esto cabe preguntarse: ¿cuál es la tumba más antigua de Garrucha?

Antes de tratar de responder esa pregunta hay que saber de qué fecha data el actual cementerio garruchero. En 1878 el Ayuntamiento de Garrucha compró al médico y masón D. Pedro Grima de los Ríos un terreno situado en el llamado Puertecico de las Escobetas para la construcción del nuevo cementerio que iba a tener el municipio, el tercero en su Historia y el que existe en la actualidad. La obra estaba prácticamente concluida hacia el 11 de junio de 1882. Por tanto, podríamos situar la década de 1880 como la de los primeros enterramientos. Sin embargo, hay tumbas que por las fechas de sus lápidas sabemos que son más antiguas. ¿Cómo es posible? Bien sencillo, algunas familias  debieron trasladar los restos de sus seres queridos del antiguo al nuevo cementerio.

Una vez comentado el origen del actual camposanto de Garrucha, podemos intentar dar respuesta a la primera pregunta planteada. Salvo que se nos haya escapado alguno, no hemos localizado nichos anteriores a los que comenta Henares, aunque también decir que no hemos podido ver algunos panteones que, por su construcción e inaccesibilidad para nosotros, se ha hecho imposible vislumbrar lo que custodian en su interior. Sin embargo, hay una excepción, que es la tumba de 1862 de doña Ginesa Cervantes Segura, que se encuentra en el Panteón de D. Francisco Berruezo López, y que probablemente sea el enterramiento más antiguo existente en Garrucha en la actualidad.

Tumba de doña Ginesa Cervantes Segura, fallecida en Garrucha el 10 de septiembre de 1862
Las iniciales A.V. podrían corresponderse con la expresión latina Ad Vitam (Aeternam),
lo que en español sería: "Por la vida eterna".

¿Y quién fue Dña. Ginesa Cervantes? Era la abuela materna de la doña María del Mar Gerez Segura, esposa de don Francisco Berruezo López. Esta señora nació en Vera el 14 de agosto de 1773, siendo bautizada el 22 de dicho mes por su tío paterno, el Presbítero y Doctor don Bartolomé Cervantes de Ramos. Era hija de don Rodrigo Cervantes de Ramos y de doña María Segura Jiménez. Sus padrinos de bautismo fueron sus tíos maternos don Francisco de Gálvez, Mariscal de Caballería de la Guarnición de Vera, y doña Ana Segura Jiménez, su mujer. 

Sus padres habían contraído matrimonio en Vera el 7 de octubre de 1772, oficiando el enlace el citado Presbítero don Bartolomé Cervantes y siendo testigos don Jaime Álvarez de Abreu y Bertodano (III Marqués de la Regalía, Caballero de la Orden de Santiago, Capitán del Regimiento de la Costa de Granada, Comandante de las Armas de la Ciudad de Vera, de la de Mojácar y su Partido, y Secretario de la Sociedad Patriótica de Amigos del País de Vera), don José del Valle (¿Brigadier de los Reales Ejércitos?) y don Juan Antonio Ruiz Garrido (Alférez del Regimiento de Caballería de la Costa de Granada y Mayordomo de las Iglesias y Fábricas de Vera y su partido; hermano del conocido Arquitecto veratense don Francisco Ruiz Garrido).

Doña Ginesa Cervantes se casó con el Oficial don Pedro Segura del Bosque en Vera el 5 de agosto de 1799; él era hijo del Tallista y Sobrestante de Obras Públicas D. Alfonso Segura, natural de Granada. Fruto de este matrimonio nacería en Cuevas doña Concepción Segura Cervantes, que acabaría casándose en Vera en 1835 con don Bernardo Gerez Soler, rico propietario y uno de los padres fundadores de Garrucha; éstos a su vez tendrían a la referida Dña. María del Mar Gerez Segura.

Finalmente, doña Ginesa falleció en Garrucha el 10 de septiembre de 1862, a los 89 años. En el momento de su óbito su familia política gozaba de una notable posición en el municipio, pues su yerno, don Bernardo Gerez, se había destacado en la consecución de la independencia de Garrucha respecto de Vera en 1861, siendo elegido Regidor y Secretario del Primer Ayuntamiento de la localidad. Unos años más tarde será también Alcalde.

Por otra parte, los Berruezo, la familia política de su nieta Dña. María del Mar Gerez Segura, disfrutaban de una gran influencia, pues en aquellos primeros años de emancipación controlaban buena parte de la política local, además de ser personalidades destacadas en el mundo de los negocios. Baste decir que el primer Alcalde de Garrucha fue el relevante comerciante don Manuel Berruezo Ayora (1861-1863), el primero de una saga de Alcaldes con este apellido, entre los que se encontrará el marido de su nieta, el potentado don Francisco Berruezo López.


domingo, 12 de marzo de 2017

A María del Mar, una dama ejemplar de Garrucha


Dña. María del Mar Gerez Segura. Hacia 1880
Col. José Berruezo García
El pasado 15 de febrero se cumplió el centenario del fallecimiento de don Francisco Berruezo López, notable prohombre que dejó profunda huella en la historia de Garrucha y el levante almeriense, y que fue oportunamente homenajeado con una Santa Misa celebrada en la Iglesia Parroquial de San Joaquín.

Sin embargo, sería injusto dejar pasar la efeméride sin recordar a su querida mujer, pues como suele decirse: detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Por ello, queremos dedicar unas líneas a la que fue su esposa: la bondadosa Dña. María del Mar Gerez Segura.

Doña María del Mar fue una influyente dama de la alta sociedad garruchera. Era hija del rico propietario, inversor minero y destacado político local don Bernardo Gerez Soler, uno de los padres fundadores de Garrucha, y de su esposa doña Concepción Segura Cervantes. Recibió una exquisita educación, propia de aquella pujante y acaudalada burguesía minera de mediados del siglo XIX.

El 4 de marzo de 1865 contrajo matrimonio en Garrucha con don Francisco Berruezo López; ella tenía 22 años y él 23. El enlace tuvo lugar en la casa del padre de ella y fue oficiado por el cura coadjuntor don Gabriel de Haro Garrido, siendo los padrinos don Manuel Berruezo Ayora y su esposa doña Carmen Caravaca Hernández, y testigos don Pedro Berruezo Soler, don Juan Francisco Berruezo Torres y don Asensio Fernández Morán, significados familiares y personalidades de la localidad. Fruto de este matrimonio nacieron seis hijos, aunque sólo cinco de ellos llegaron a edad adulta: Pedro, Bernardo, Francisco, Concha y Mariquita Berruezo Gerez, los que andado el tiempo harían historia en Garrucha.

Mucho podría decirse de la mujer ejemplar que fue, pero qué mejor que sea la prensa de época la que nos la recuerde con el siguiente artículo que escribió el erudito escritor don José Bueno (pseudónimo Lusitania) con ocasión de su fatídico fallecimiento en enero de 1912.

Doña María del Mar Gerez de Berruezo
Anoche a las siete, entregó su alma a Dios confortada con los auxilios de nuestra Religión, la muy distinguida señora Doña María del Mar Gerez Segura, esposa de nuestro queridísimo y respetable amigo el rico propietario y comerciante don Francisco Berruezo López, y madre política del opulento capitalista y hombre de negocios don Simón Fuentes Caparrós.
Una cruel y larga dolencia adquirida a raíz de la nunca bastante llorada y prematura muerte de su hijo, el inolvidable amigo Bernardo Berruezo, ha llevado al sepulcro a aquella dama, modelo de madres, de esposas, de cristianas, doña María del Mar Gerez constituyó durante muchos años, casi todos los de su vida ejemplar, algo peculiar y característico de Garrucha, que la tenía por hija predilecta y hermoso modelo a quien imitar en todo.
Desde su cargo de Camarera de Nuestra Señora de las Angustias, fue una firme baluarte de la fe católica, una mano siempre dadivosa para el pobre, una fiel guardadora de las costumbres populares de este pueblo creyente y bueno.
Cuantos la conocieron venerarán su memoria, como la respetaron y amaron en vida; para todas las clases sociales fue una bienhechora constante, una amiga sincera que no vacilaba ante el propio sacrificio, si necesario era. Doña María del Mar fue ante todo un gran corazón.
Ha fallecido relativamente joven, y deja un vacío muy difícil de llenar, tanto por sus talentos, como por sus dotes de dama caritativa y noble. Esta desgracia sume en duelo a las principales familias de Garrucha, con quien estuvo emparentada en vida tan llorada señora.
Apenas fue conocido el triste fin, la casa mortuoria se vio invadida por todo el pueblo, deseoso de unirse al justo dolor de la familia.
A toda ella enviamos la más sincera y cordial expresión de nuestro pésame: al esposo infortunado, a las hijas cariñosas, a los hijos que tanto la veneraban… Y al desearles a todos la resignación cristiana necesaria para sobrellevar tan rudo golpe, nos complacemos en pensar que Dios Misericordioso habrá dado ya a aquella gran alma el premio que merecía por sus virtudes.
El cadáver, contenido en el lujoso féretro rodeado de multitud de artísticas coronas fue colocado en una severísima capilla ardiente, en la que cual fue velado por deudos, amigos, dependientes de la casa y de la Corporación Municipal, que está presidida por don Pedro Berruezo, hijo de la difunta.
Su entierro, verificado esta tarde, ha sido una imponente manifestación de duelo, en el que han tomado parte los habitantes de todos los pueblos de esta zona, que han enviado nutridas comisiones para que los representen.
LUSITANIA
24 Enero 1912
(La Independencia, Almería, 27 de enero de 1912)

domingo, 26 de febrero de 2017

Santa Misa y Ofrenda a la Virgen de los Dolores


Miembros de la familia Berruezo, Hermano Mayor y miembros de la Junta de Gobierno,
Camareras de la Virgen, Alcaldesa de Garrucha, Concejal de Cultura y otras personas.
Fotografía Cortesía Isabel María Simón Castaño

El pasado 18 de febrero a las 7 de la tarde tuvo lugar en la Iglesia Parroquial de San Joaquín de Garrucha una Santa Misa en honor a D. Francisco Berruezo López, cofundador y primer Hermano Mayor, en 1868, de la hoy conocida como Real, Ilustre y Antigua Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores. También se realizó una Ofrenda a la Virgen.

El acto, organizado por la comentada Hermandad con ocasión de cumplirse el centenario del fallecimiento de su fundador, contó con la asistencia de las diferentes Cofradías del municipio, diversas Autoridades Municipales como la Alcaldesa, el Concejal de Cultura y otros ediles, miembros de la familia Berruezo, amigos y vecinos de Garrucha.

Hermano Mayor D. José Rosa
La Eucarística fue oficiada por el párroco de la localidad D. Domingo Fernández Navarrete y en la misma el Hermano Mayor, D. José Rosa López, recordó la importancia de la efeméride que se cumplía para la historia de la Hermandad y de Garrucha, y esbozó una semblanza del homenajeado, así como unas pinceladas de la influencia y vinculación de la familia Berruezo en la historia de la Iglesia:

D. Francisco Berruezo López nació en Viator el 18 de abril de 1841 y falleció en Garrucha el 15 de febrero 1917. Era hijo de D. Pedro Berruezo Ayora y de Dña. María Teresa López Moraga.
Desde su infancia estuvo vinculado a Garrucha y ya en 1865 fundó su Casa Comercial en el municipio, convirtiéndose en poco años en una relevante personalidad en el mundo de los negocios y la minería. Asimismo, fue una figura destacada de la política local y a lo largo del último tercio del siglo XIX ocupó los cargos de Concejal, Regidor Síndico, Teniente de Alcalde y Alcalde de Garrucha de 1887 a 1889. También fue durante décadas Vicecónsul de Portugal y estuvo en posesión del título de Caballero de la Real Orden de Isabel La Católica.
Miembro destacado de la familia Berruezo, había contribuido, junto a otros familiares, a que Garrucha consiguiera su independencia respecto de Vera en 1861, siendo su tío don Manuel Berruezo Ayora el primer Alcalde que tuvo el municipio.
Una vez conseguida la segregación respecto de Vera se tuvo que dotar a la naciente localidad con las consiguientes infraestructuras y elementos necesarios para el fortalecimiento de su recién conseguida soberanía. Uno de los primeros objetivos fue la construcción de una Iglesia y en ello influyeron notablemente los Berruezo. Así, por ejemplo:
Ø  El 6 de enero de 1861, el Ayuntamiento presidido por don Manuel Berruezo acordó su construcción a partir de la reforma y ampliación de la antigua Ermita existente en la población. Sin embargo, el templo no se terminó hasta 1868 con la edificación de la torre.
Ø  En la sesión plenaria de Ayuntamiento de fecha 30 de marzo de 1862, continuando de Alcalde D. Manuel Berruezo, se acordó solicitar al Obispo de Almería el establecimiento de los Sacramentos para la Misa en la nueva Iglesia de Garrucha.
Ø  El 15 de enero de 1866, siendo Alcalde D. Juan Francisco Berruezo Torres, se procedió a la solemne inauguración de la pila bautismal de la Iglesia. Este acto fue de suma importancia, ya que a partir de esta fecha los nacidos en Garrucha serían bautizados en el municipio y no tendrían que desplazarse a Vera para ello.
Ø  En abril de 1866, con ocasión del bautismo de doña María Berruezo Gerez, hija de don Francisco Berruezo López y doña María del Mar Gerez Segura, su abuelo materno, don Bernardo Gerez Soler, donó a la Iglesia una concha de plata con la que muchos garrucheros fueron bautizados desde ese histórico año.
Ø  En 1888, siendo Alcalde don Francisco Berruezo López, el Papa León XIII declaró a San Joaquín como Patrón y Titular de la Iglesia de Garrucha, que ya ostentaba la consideración de Parroquia desde 1871.
Ø  En septiembre de 1907, el Ayuntamiento presidido por don Pedro Berruezo Gerez y la propia Parroquia acordaron adquirir tres campanas: una para el campanario de la Iglesia, otra para la Capilla del Sagrario Corazón de Jesús y otra para el reloj público.
Terminada la Iglesia en 1868, se procedió a reafirmar a través de una serie de advocaciones religiosas la identidad propia garruchera. Así pues, la familia Berruezo, junto con otras, canalizando el sentir y la devoción del piadoso y católico pueblo de Garrucha, constituyó el 12 de abril de 1868, con la aprobación de los estatutos, la hoy conocida como Real, Ilustre y Antigua Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores de Garrucha. Los padres fundadores y firmantes de los estatutos fueron los devotos católicos don Francisco Berruezo López, su primo don José Segura Berruezo y el sacerdote de la Iglesia de Garrucha, don Eusebio Francisco Sáez.
Sin lugar a dudas, don Francisco Berruezo López fue un gran benefactor de nuestra Hermandad y perteneció toda su vida a su Junta de Gobierno. Asimismo, fue uno de los grandes impulsores de nuestra primigenia Semana Santa y colaboró estrechamente con el Ayuntamiento en la organización de las diferentes fiestas religiosas celebradas en Garrucha.
Por otra parte, sería injusto olvidar la aportación de su caritativa y devota esposa, Dña. María del Mar Gerez Segura, Mayordoma y Camarera de la Virgen, que consta también en el listado de los primeros socios de nuestra Hermandad y cuya vinculación fue igualmente importante.
Finalmente, don Francisco Berruezo López murió en Garrucha el 15 de febrero 1917, reposando sus restos en el Panteón familiar, cumpliéndose ahora el Centenario de  su fallecimiento.
Asimismo, su bisnieto D. José Francisco Berruezo hizo lectura de la siguiente súplica funeraria, que consta en un cuaderno personal que se conserva de D. Francisco Berruezo:

SÚPLICA A LA VIRGEN DE LOS DOLORES
¡Oh Virgen Santísima María, Inmaculada Madre de Dios! Por el dolor inmenso que tuviste cuando estabas mirando a tu Hijo clavado y levantado en la Cruz, y te encomendó al Discípulo amado, y en él a todos nosotros, te suplico que seas todo mi amparo y toda mi defensa en este día de mi muerte, para que salga a gozar la vida eterna y alabar allí a tu Hijo preciosísimo, y alabarte a ti por los siglos de los siglos. Amén.
Igualmente, en el acto celebrado, la Secretaria de la Hermandad, Dña. Francisca Soler Aureliano, hizo lectura del acuerdo por el que su Junta de Gobierno nombraba por unanimidad Hermanos de la misma a D. José Berruezo García, D. Ernesto Ortuño Berruezo y D. José Francisco Berruezo Martín, descendientes de D. Francisco Berruezo López, imponiendo el Hermano Mayor las medallas a cada uno de ellos.

El Hermano Mayor D. José Rosa impone las medallas a los oferentes.
Fotografía cortesía Isabel María Simón Castaño

Acto seguido, los citados miembros de la familia Berruezo realizaron, en nombre de su antepasado, una ofrenda a María Santísima de los Dolores, advocación mariana por cuya tanta devoción sintió en vida y que durante tantos años ha sido amparo y protectora espiritual de la familia. La ofrenda consistió en:
  • Rosario del siglo XIX de nácar, plata dorada de filigrana y oro en su estuche original.
  • Pañuelo bordado a mano sobre tull de seda con el nombre Dolores y las iniciales F.B.L., realizado por Artesanía Florencia de Jaén.
  • Broche con el nombre Dolores sobre guirnalda de flores, diseñado y realizado en el Taller de Orfebrería Cristóbal Martos S.L. de Málaga.
Rosario ofrendado

Pañuelo ofrendado

Broche ofrendado

Caja de madera de raíz contenedora de la ofrenda

Detalle de la placa de la caja

María Santísima de las Dolores portando las ofrendas

Como epílogo al acto, la Hermandad entregó a cada uno de los oferentes un pergamino conmemorativo de la efeméride cumplida, así como otro ejemplar que se reserva la cofradía para su Archivo. Dicho documento fue firmado por la Secretaria, el Hermano Mayor y los oferentes.

Pergamino conmemorativo del acto
Artículo publicado en el periódico "La Voz de Almería", el 26 de febrero, por su Redactor Jefe D. Manuel León


sábado, 11 de febrero de 2017

15 de febrero de 1917, un día triste para Garrucha


D. Francisco Berruezo López. Hacia 1900
Contaban los mayores que algo cambió en Garrucha aquella fatídica mañana del jueves 15 de febrero de 1917, que una sensación de tristeza, vacío y apatía se instaló desde entonces en el bello pueblo marinero del comercio y la minería. Exagerada o no esta apreciación, lo cierto es que la pérdida de don Francisco Berruezo López supuso un duro golpe para el municipio.

Eran las nueve y media de la mañana de aquel día de doloroso recuerdo cuando el venerable anciano cerró los ojos para no volverlos a abrir más. Atrás quedaba ya una vida de éxito, donde destacó en muchos aspectos, pues a lo largo de sus 75 años fue un próspero comerciante, industrial, potente inversor minero, rico propietario, Vicecónsul de Portugal y un gran político local, siendo, además, Alcalde de Garrucha en el último tercio del siglo XIX. Tampoco conviene olvidar que fue un firme impulsor y sostén de las tradiciones populares del municipio y que fue agraciado por el Rey Alfonso XII con el título de Caballero de la Real Orden de Isabel La Católica en 1885. Asimismo, siempre apoyó toda causa regeneracionista que buscase el progreso y la mejora de Garrucha.

La noticia del fallecimiento de don Francisco Berruezo López corrió como la pólvora por Garrucha y una ola de consternación sacudió al municipio. Cientos de personas se agolparon en cuestión de poco tiempo en torno a la casa del fallecido, deseosas de acompañar a la familia en estos duros momentos. Contaban que fue tal la masificación de gente que se reunió en la plaza de Abastos (actual Pedro Gea), donde estaba su domicilio, que las autoridades municipales tuvieron que requerir los servicios de las fuerzas del orden para evitar incidentes.  

Pero qué mejor que sea la prensa de época la que nos recuerde esta efeméride de triste recuerdo familiar de la cual se cumplirá el próximo día 15 el Centenario:

D. Francisco Berruezo López
El telégrafo con su triste laconismo nos comunica una fatal noticia. Desde la mañana del 15 de actual llora Garrucha la pérdida de una relevante personalidad de aquel pueblo, don Francisco Berruezo López, que a su desahogada posición social unía tal respetabilidad y tales condiciones de carácter, que mereció durante su larga y caballerosa vida la estimación unánime de cuantos le conocieron.
En política fue siempre liberal y hoy militaba en las filas de los incondicionales amigos del ilustrado diputado a Cortes por Vera don Augusto Barcia. Los achaques de sus últimos años le tenían algo retraído en el seno de su amorosa familia, y aunque su naturaleza se resentía por el desgaste de los años, su espíritu juvenil y abierto a todo lo noble y lo altruista, le daba alientos para luchar con sus males, sin que jamás perdiera aquel “sprit”, aquel humorismo tan fino, tan discreto… ¡tan suyo!
En esta casa de EL DIA se le estimaba y se le quería de todo corazón. Por eso su muerte nos ha impresionado grandemente dejándonos en el alma perdurable amargura…
A sus hijos, por quienes tanto afecto sentimos; a su hijo político nuestro entrañable amigo y correligionario D. Simón Fuentes, y a toda su distinguida familia enviamos la expresión de nuestro más profundo pesar, tan grande como el cariño que en vida tuvimos al caballero sin tacha que se llamó don Francisco Berruezo López.
(El Día, Almería, 17 de febrero de 1917)
D. Francisco Berruezo López
Hoy ha tenido lugar en esta población (Garrucha) el entierro de don Francisco Berruezo López, caballero de la Real Orden de Isabel la Católica y vicecónsul de Portugal en esta villa, cuyo fallecimiento a los setenta y siete años de edad, tuvo lugar ayer a las nueve y media de la mañana.
No queremos dejar que pase tan triste acontecimiento sin tributar un respetuoso recuerdo al que en vida fue una distinguida personalidad, de lo más selecto de esta sociedad, y que por sus excelentes condiciones de bondad y caballerosidad, bien definidas en todos sus actos, así públicos como privados, mereció el aprecio y consideración de todos cuantos tuvimos la alta honra de frecuentar su amistad. Y ello lo acredita, la nunca vista manifestación de profundo duelo que se le hizo, a la que no solo contribuyó este pueblo sino que de los limítrofes hubo inmensa afluencia de forasteros de todas las clases sociales que rindieron al finado el último y más estimable de los homenajes, acompañándolo hasta su última morada.
En señal de duelo, el comercio sin excepción cerró sus puertas, presentando Garrucha el más triste de los aspectos.
Llevaron las cintas del riquísimo féretro los señores don Pedro Gea López, banquero; don Gonzalo Plá y Oliva, comerciante; don José López Campos, comerciante; don Antonio Lacal Montenegro, médico; D. Telesforo Segura López, comerciante; y don Pedro Cánovas, propietario de Turre.
Presidieron el duelo D. Simón Fuentes, hijo político del finado; D. Juan José Giménez Canga-Argüelles y don José Fuentes Caparrós.
Reiteramos nuestro más sentido pésame a la respetable familia del que en vida fue nuestro entrañable y cariñoso amigo.
EL CORRESPONSAL
Garrucha 16 Febrero 1917
(El Día, Almería, 20 de febrero de 1917)
Al cementerio municipal llegó la imponente comitiva fúnebre compuesta por decenas de personalidades de Garrucha y otras localidades, Autoridades Municipales, Cuerpo Consular, Hermandades… así como un inmenso gentío que lloró desconsoladamente la muerte de un hombre bueno que consagró su vida por y para Garrucha.

En el Panteón que él mismo mandó construir décadas atrás se le dio sepultura envuelto en la aureola de gratitud del pueblo de Garrucha, entre la gran admiración y cariño que le profesó en vida el levante almeriense.